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¡Orientémoslos!
 
 
Dr. Ramón F. Ferreiro Gravié, Ph.D. / Nova Southeatern University, USA.
 
Más que hablar y hablar en clase, orientemos a nuestros alumnos a “trabajar” en clase y fuera de ella (Flipped Classroom). Los buenos maestros orientan a sus alumnos en lo que hay que hacer y cómo hacerlo para aprender. La orientación de la atención de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje-enseñanza ya sea en un salón de clases presencial, virtual, o bien a distancia, en o fuera del aula, es una función didáctica imprescindible si realmente optamos por una enseñanza activa, de participación y de construcción social del conocimiento.
La atención es un proceso psicológico básico, consistente en la excitación óptima de los órganos sensoriales hacia determinados estímulos al mismo tiempo que se inhiben hacia los restantes coincidentes en espacio y tiempo.  Es  decir en otras palabras, consiste en enfocar aspectos de la realidad por lo llamativo o importante que éstas resultan  para la satisfacción de necesidades y expectativas.
Los estudiosos han establecido diferentes tipos de atención.  De esos tipos nos interesa la atención activa, voluntaria e intencionada, es decir aquella en que el sujeto que aprende concentrará su mente en determinado objeto de conocimiento, actividad, de modo consciente dado por la situación de aprendizaje organizada por el maestro. 
 
La  orientación (Momento “O” del método ELI) es condición necesaria, aunque no suficiente para que el alumno aprenda y lo haga para toda la vida.  En los artículos anteriores hemos resaltado la trascendencia de otras funciones didácticas cuyo cumplimiento como lo demuestran nuestras investigaciones, aumentan la probabilidad de aprendizaje tales como, la recapitulación (Momento “R”), el procesamiento de la información (Momento PI) e incluso  las interacciones sociales (Momento “I” del método ELI), entre los miembros del grupo en el aula.
 
Un enfoque activo centrado en el alumno exige un “aprendizaje haciendo” (Learning by doing) en otras palabras actividad y comunicación de los estudiantes en el proceso de aprendizaje por lo que la orientación de la atención se convierte en una función de vital cumplimiento. Qué hacer y para qué, con quién y cómo, son entre otras algunas de las cuestiones que el maestro deberá orientar en un salón que hoy en día debe distar mucho del tradicional, en que el profesor declamaba (“explicaba”) sobre un tema y cuando más hacía algunas preguntas, solicitaba ir al pizarrón, o bien orientaba un ejercicio, etc. desconociendo el role protagónico del alumno en la construcción de su conocimiento.
 
La orientación de la atención para que otros aprendan constituye todo un desafío para cada uno de nosotros, los maestros, y exige entre otras cosas una muy buena planificación de la lección, lección por lección, el cumplimiento de determinadas funciones didácticas y el desarrollo de nuestra parte de competencias profesionales didácticas como las del método ELI, que nos permitan por ejemplo, captar, mantener y desarrollar la atención voluntaria y consciente de nuestros alumnos en lo que hay que hacer para aprehender el contenido de la lección.
 
Imposible aprender sin prestar atención. Pero por otra parte difícil captar y mantener la atención de las generaciones actuales, si solamente hablamos (¿explicamos?) y preguntamos. No es fácil captar la atención, mantenerla en el tiempo de la lección y ejercitársela de modo tal que se incremente la capacidad potencial de cada uno de estar atentos conscientemente.
 
No es fácil, pero es posible y necesario. Recordemos que formamos a una generación, los Net, que entre otras muchas peculiaridades está que son capaces de “atender” y hacer varias cosas a la vez. Tiene generacionalmente hablando una atención muy distribuida, no es que sean dispersos, lo que tiene es una atención muy distribuida, son capaces de “prestar atención” a la vez a varias cosas aunque el nivel de profundidad deje mucho que desear y los períodos en que lo estén no son muy prologados.
 
Por todo lo anterior se requiere que el maestro cuente con estrategias didácticas, de enseñanza, como herramientas de mediación entre los estudiantes y el contenido de enseñanza y los estudiantes entre sí, para orientar la atención de sus alumnos dado las variables implicados por ejemplo, la edad cronológica y mental, los gustos e interés, las condiciones sociales y culturales de vida de la comunidad, el tipo de actividad a realizarse, la finalidad propuesta de aprendizaje, etc. Existen múltiples estrategias que le facilitan al maestro captar, mantener y desarrollar la atención de su grupo. Hay que conocerlas y aplicarlas creativamente. Hay que tener una repertorio (Base de datos) de ellas para aplicarlas consecuentemente.
 
Las estrategias didácticas del momento “O” del método ELI en esencia, constituyen lo que J. Bruner conceptualizó como “andamiaje” lo que nos permite` brindar distintos niveles y tipos de ayuda para lograr que el alumno aprenda al hacer posible “moverlos” en su zona de desarrollo potencial (L.S. Vigostky).
 
Se ha demostrado que la actividad con los Net orientada a un fin preciso y realizada con las estrategias que corresponden no solo los mantienen activo y participativos sino que logra concentrarlos de modo consciente y voluntario  y además contribuye a la aparición del interés, del entusiasmo, y la motivación por la misma. Recordemos que cuando algo nos gusta prestamos atención voluntariamente y se da poco a poco y de modo creciente un “apego” por lo que hay que hacer y lograr. Ninguna de esas variables que tanto influyen en el aprendizaje, están aisladas, todas se interrelacionan, y responden a un contexto en la que el maestro es su principal constructor y en la que el sentimiento de aceptación de todos y cada uno de ellos es condición esencial.
 
Esto exige un comportamiento profesional del maestro distinto, un enfoque del trabajo desde la perspectiva desde nuestro punto de vista de la teoría psicológica del constructivista y desde una metodología para hacerla posible, realmente posible en el aula, como es el aprendizaje cooperativo. Pero no basta el maestro requiere para ser cada vez mejor profesional de la enseñanza tener un método y nosotros les proponemos el método constructivista ELI de aprendizaje cooperativo que en esencia es el cumplimiento de siete funciones didácticas a las que les estamos dedicando estos artículos Edu@Newa,  y una de ella es la de la orientación de la atención de los miembros del grupo.
 
Te invitamos a reflexionar sobre cómo orientas la atención de tus alumnos, cómo captas, mantienes y contribuyes a que cada uno de ellos incremente sus niveles de atención voluntaria y consciente. Escribe tus respuestas. Deja constancia de cómo lo haces. Recuerda según L.S. Vigostky, “escribir es pensar dos veces”. Te sugerimos además localizar en algún buscador electrónico, por ejemplo Google o Yahoo, a Jerome Bruner y su concepto de ANDAMIAJE (Scaffolding). Elabora tu respuesta y compártela con colegas y amigos y por supuesto conmigo a ferreiro@metodoeli.com escribiendo en el asunto del mensaje: DIDACTICA 3.0  y danos tu datos: nombre, escuela o colegio, región, país.
 
Fuente: Ferreiro, R. (2012). Cómo ser mejor maestro. El método ELI. México: Trillas.
 
                                         ¿Cómo captar y mantener la atención?
 
 
                    AULA PRESENCIAL
 
                          AULA DIGITAL
 
El empleo “inteligente” del volumen y tono de la voz
Tono afectivo alto
Sentimiento positivo de aceptación a todos
Contacto visual
Llamarlos por su nombre
Mantenerse de pie
 Movimientos “discretos”  por el salón
Empleo de recursos audio visuales
Reconocer el esfuerzo y los resultados
 
Precisión de lo que hay que hacer y  cómo hacerlo
Monitoreo constante de lo realizado y entregado
Reconocerlos por su nombre y cualidades
Retroalimentación “casi inmediata”
Cambio de estrategias de enseñanza
Refuerzo oportuno
Empleo de recursos audio visuales
Reconocer el esfuerzo y los resultados.
 
 
 
 
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